Movimiento Laical Amigoniano

Razón de Ser

El movimiento laical amigoniano (MLA) surge como una asociación internacional pública aprobada por la Iglesia como tal en 2002  con la finalidad de seguir a Cristo desde la propuesta del Padre Luis Amigó y su amor preferente por el necesitado.  

¿Por qué pertenecer al MLA?

Porque ofrece una formación integral, en el seguimiento a Jesús, en  tres dimensiones: Humana, Cristiana y Carismática, de manera que la persona viva y conviva con actitudes de misericordia en un entorno justo, responsable y armónico; a la manera de Luis Amigó, nuestro referente.  

¿Quiénes conforman el MLA?

Los Cristianos , Bautizados, Confirmados, llamados por el Espíritu a seguir a Cristo…viviendo su Evangelio al estilo del padre Luis Amigó… con humildad y alegría , en el compromiso con la construcción del Reino y el descubrimiento de la presencia de Dios en el acontecer diario y en el hermano.  

Monitoreo MLA

INGRESAR

Grupos Amigonianos

Zagales

El zagal es el ayudante del pastor. "Los Zagales" es un grupo formado por niños y niñas que quieran vivir la experiencia de ser amigos con el mismo estilo que Jesús y desarrollar nuestra fe dentro de la forma de vida de los Amigonianos, imitando al Buen Pastor. 

JUVAM

La sigla JUVAM identifica a las comunidades juveniles amigonianas, que son fraternidades de jóvenes que se sienten llamados por el Espíritu Santo a hacer la experiencia de la vida cristiana a la luz del Carisma Amigoniano. Busca favorecer, para ello, el encuentro de los jóvenes con Jesús, la apertura a la fe, pero valora positivamente todo crecimiento humano y en los valores del Evangelio que se da en cada joven, aún sin una fe explícita. 

MLA

El Movimiento Laical Amigoniano se inserta en la gran Familia Amigoniana formada por cuantas personas simpatizan, colaboran y/o se comprometen a vivir su vida cristiana desde el carisma de Luis Amigó junto con las dos Congregaciones fundadas por él, respondiendo así al sentir de la Iglesia que nos invita a compartir y enriquecer los carismas que el Espíritu da para el bien común.